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'La bola negra': Un casting de contraste, entre el debut de guitarricadelafuente y la maestría de Penélope Cruz o Lola Dueñas.

Foto del escritor: José Luis López
José Luis López
hace 1 día
2 min de lectura


El debut de Álvaro Lafuente (Guitarricadelafuente) en la gran pantalla con "La bola negra" ha reabierto un debate tan viejo como el propio cine: la peligrosa línea que separa el magnetismo de una estrella musical de las verdaderas herramientas que exige la interpretación dramática.


En el ambicioso fresco histórico de Los Javis, su elección para sostener el peso de la línea temporal de la Guerra Civil no es solo un tropiezo; es un error imperdonable de casting que termina por lastrar el corazón emocional de la película.


La Bola Negra

Hacer cine no consiste únicamente en proyectar una imagen sugerente o poseer una fotogenia melancólica. Un frente de guerra, el dolor de la represión y la complejidad de un personaje atrapado en los márgenes de la historia requieren de unas tablas que Lafuente, por motivos evidentes, todavía no posee.


Su Sebastián resulta plano, tímido y carente de rango. En los momentos donde el guion le exige una catarsis o una vulnerabilidad desgarradora, el músico se repliega en una rigidez inexpresiva, ofreciendo una actuación anémica que desconecta al espectador del horror que se supone que está viviendo.


El abismo de esta decisión se vuelve insalvable cuando se le compara con las fuerzas de la naturaleza que lo rodean. Basta ver los apenas diez minutos de metraje de Penélope Cruz como la cupletista Nené Romero para entender lo que significa devorar la pantalla.


Penelope Cruz

Cruz entra en escena como un torbellino magnético, desbordando un torrente castizo y una energía escénica que electriza la película y sacude el ritmo del metraje. Lo mismo ocurre con Lola Dueñas, cuya sobriedad, veteranía y control del subtexto dramático dotan a cada una de sus escenas de una verdad aplastante. Ambas actrices demuestran que el verdadero carisma cinematográfico no se ensaya en un estudio de grabación; se forja con oficio.


Colocar a un debutante sin herramientas interpretativas a lidiar con el peso protagonista frente a titanes de la talla de Cruz o Dueñas es un ejercicio de funambulismo donde el hilo siempre termina por romperse.


Lola Dueñas

Al final, la presencia de Guitarricadelafuente en "La bola negra" se percibe como un capricho comercial de la dirección, un envoltorio vistoso de cara a la galería pop que, lamentablemente, ha terminado por sacrificar la solidez dramática que una historia de este calibre merecía.

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